inicio sección
De la rayuela al juego de la Oca
El origen del juego de la Oca, tal como lo conocemos actualmente, proviene de uno de los juegos iniciáticos más antiguos La Rayuela. Este, en un principio, era un juego iniciático inspirado en el recorrido del laberinto, cuyo objetivo, para la persona que penetraba en él, era salvar su alma. Ahora bien, como en todos los juegos iniciáticos, el recorrido por el laberinto tenía a su vez un carácter adivinatorio. Por eso, si existen verdaderas analogías entre la rayuela, el laberinto y el juego de la Oca, todo hace suponer que este último se inspira más directamente en “el camino repleto de trampas” que debía recorrer el alma del difunto o de Osiris, en el antiguo Egipto, para alcanzar el reino de la vida eterna, según el Libro de los muertos egipcio.
La rayuela se le parece mucho, pero sigue asociándose más a características astrológicas, dado que cada una de las 10 casillas que constituyen el trayecto de la Tierra al Cielo, en la rayuela, corresponden a cada uno de los astros. De ahí que podamos deducir que aunque, en la Edad Media, hubo puntos de unión entre la rayuela y el juego de la Oca, la primera tiene un origen mesopotámico, mientras que la Oca, seguramente, es de inspiración egipcia. Especialmente porque en el antiguo Egipto, la oca del Nilo era venerada y considerada el ave de la vida primordial, que había puesto el huevo cósmico de donde nació Ra, el Sol, la luz de la vida, y dios de los dioses de esta gran civilización.
Además, no hay ninguna duda de que el ancestro directo del Juego de la Oca, en el que se inspiraron los estamperos de la Edad Media, es el famoso juego egipcio de la Serpiente, que era un juego iniciático al mismo tiempo que adivinatorio. Este también acabó convirtiéndose en un juego de mesa. Este juego se representaba mediante una serpiente enroscada en espiral, cuya cola daba al exterior, la cabeza caía en el centro y el cuerpo aparecía recubierto de símbolos y jeroglíficos, cada uno de ellos entre dos anillos del cuerpo de la serpiente. Y así, al igual que los intelectuales, letrados y estamperos del Occidente medieval transportaron los símbolos egipcios del calendario tebaico, también interpretaron los que figuraban en el famoso juego egipcio de la Serpiente, sustituyéndolos por símbolos típicos de la Edad Media Europea.
Después de más de mil años de recorrer las salitas de juegos de todo occidente, el Juego de la Oca ha sobrevivido a los cambios de arquetípicos. Es probable que inconscientemente, reconozcamos en el un patrón ancestral que no necesitamos cambiar para seguir comprendiendo su significado. Es importante tener en cuenta que el juego egipcio de la Serpiente y el juego de la Oca se constituyen ambos de 64 imágenes simbólicas, que es exactamente el número de hexagramas que componen el I Ching, el cual también es un juego iniciático y adivinatorio. Esto nos recuerda que todas las formulas antiguas tienen puntos básicos comunes y comparten los mismos arquetipos.
Sus significados, evidentemente, están todavía muy presentes en nuestra memoria, puesto que son parte integrante de la cultura monoteísta mediterránea, que es esencialmente, los cimientos de nuestra vida domestica y social.
Si esta pequeña reseña te ha parecido interesante, te invito a que busques unos dados y un viejo parchís de la Oca y a que dejes tu intuición libre de percibir he interpretar lo que los dados marquen. A su vez te sugiero que te pasees por alguna librería y ojees los textos que hay publicados sobre este interesante oráculo tan poco conocido.
|